De las variadas formas de correr recuerdo, en especial, una: correr delante de "los grises".
De las más destacadas, entre las que se corre detrás, está la de: correr detrás del dinero.
Es sabido que, en los deportes, se corre de variadas formas, todas ellas, con unas reglas claras y concisas. Tanto que, incluso buena parte del ciudadano común, sería capaz de "penalizar" al "deportista infractor" y, acertar en la decisión.
Cuando -la mayoría- creímos haber llegado a detentar la soberanía popular y la hemos dejado en la mano de los partidos políticos no sospechábamos que estábamos dejando "nuestra carrera" -delante de los grises- y se terminaría por llevarnos a correr en la "otra carrera" -detrás del dinero- con un puesto ya asignado. El de la mayoría perdedora. Y lo peor del caso es que, el reglamento que penaliza las infracciones, lo han elaborado los que se reparten el dinero.
Por si esto fuese poco, la transparencia -una de las herramientas imprescindibles de la soberanía popular- está a años luz de, por ejemplo, los reglamentos del deporte.
¿Qué sería del "ciudadano/a común" si llegan a faltar el Madrid y el Barsa o los programas de tele 5?
¿Pensarían en como se ganan el dinero los ricos?
¿Qué sería de la soberanía popular, si se preocupasen de ella?
Para ejercer la soberanía popular es necesario volver a correr. Unas veces delante y otras detrás. Pero no podemos dejar que los que ganan las carreras establezcan las normas, porque los ciudadanos no corremos igual que Cristiano, o Messi, o el Sr. Botín. Las normas, sobre las que se asiente la soberanía popular, deben dar las mismas opciones al primer y al último clasificado.
Requisitos básicos sobre los que asentar la soberanía popular:
a) Reforma de la Ley Electoral: Una persona, un voto. Listas electorales totalmente abiertas.
b) Ley de la Función Pública en la que se establezca una tabla salarial que contemple desde el salario del funcionario más básico al del Presidente del Gobierno.
c) Ley del Referendum que contemple la obligación de consultar a la ciudadanía, en todos los ámbitos administrativo-políticos, para presupuestos y reformas de leyes importantes.
d) Creación, mediante ley orgánica, de los Consejos de Notables en cada ámbito administrativo: municipio; autonómico; estatal. Tendrán, entre otras atribuciones, la posibilidad de convocar referendums en cualquier ámbito de interés general.
e) Ley de la Hacienda Pública que contemple una reforma fiscal que, en el plazo de diez años, nos ponga a la altura impositiva -y de servicios sociales- de los países nórdicos.
Como primer paso en el camino de la recuperación económica se crearán una red de sensores fiscales que garantice que salga a flote la economía sumergida. Que cada servicio profesional o transación comercial se realiza con su factura correspondiente.
Este servicio deberá salir de la selección de un millón de desempleados que, cobrando el seguro de desempleo y superando un cursillo adecuado, serán puestos al servicio de las delegaciones de hacienda y visitarán cada casa, cada despacho profesional y cada negocio del territorio español.
Esto permitirá recuperar una parte del 22% de la economía sumergida y facilitará a los inspectores de hacienda ocuparse, en mayor medida, de los grandes defraudadores.
Los servicios catastrales de los municipios deberán poner al día cada casa y cada finca de todo el territorio nacional -trabajo en el que colaborarán los sensores fiscales- para que nadie esquive sus obligaciones sociales y, además, posibilitar la creación del Legado Social, del que más adelante hablaremos detalladamente.
f) Los partidos políticos deberán hacer abiertas sus reuniones principales: (congresos, conferencias, elección de candidatos, etc.) con la asistencia de los medios de comunicación o público en general. Una ley deberá establecer los mecanismos que garanticen la presencia pública y la transparencia.
g) La justicia deberá establecer mecanismos de transparencia similares a los de los partidos. Sus jueces y magistrados tendrán que pasar por el refrendo ciudadano cada, al menos, cuatro años.
h) Reforma laboral:
1) Prohibición expresa del pluriempleo -principalmente- a cualquier empleado público, salvo excepciones justificadas, a regular. Las personas que ejerzan más de un empleo, sin motivos claros de índole económico, tendrán una escala impositiva -la más alta- al nivel de los grandes contribuyentes.
2) Supresión paulatina de las jornadas intensivas fuera de las comprendidas entre el 15 de mayo al 15 de septiembre.
3) Creación de guarderías y comedores con posibilidad de convenios externos.
4) Sustituir las horas extras por nuevos contratos a tiempo parcial, en los que tendrán preferencia los ex-empleados de la empresa y del sector.
5) Prohibición de recorte de plantilla a las empresas con beneficios.
6) Posibilidad de convenios de empresa, perfectamente regulados. Deben ser aceptados por los trabajadores en referendum, debidamente garantizado.
g) Europa y la ONU: El comercio.
1) Creación, en el etiquetado o el envase, de una calificación, utilizando colores, que indique al consumidor que productos provienen de países que no tienen servicios sociales mínimos o cuyos salarios y condiciones laborales ponen en peligro los más elementales derechos humanos y, de paso, las ventas de las empresas europeas. Los de señal verde serían aceptados por el consumidor; los de señal naranja estarían en transición -países que en plazo corto tendrían los servicios y los salarios adecuados- y los de señal roja deberían ser rechazados por el consumidor.
2) Creación de una Instituto Europeo de Crédito, con la finalidad de asegurar y estabilizar las necesidades financieras de la Unión.
3) Creación de un impuesto a las transaciones de capitales y a las inversiones en derivados o futuros.
La Plataforma social 3(Continuará)
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