lunes, 31 de octubre de 2011

La ruta social (2) ¿Qué queremos ser?

Supongamos que queremos ser -como país- algo similar a lo que son los países nórdicos: Noruega, Suecia, etc. 

¿Por qué?

Porque, probablemente, son los que más y mejor han desarrollado -democráticamente- el estado de bienestar.

¿En qué se diferencia, por ejemplo, Noruega de España? : territorio, clima, población...  es verdad que Noruega tiene petróleo... España tiene sol... los dos países tienen similares sistemas políticos... ¿Donde está la diferencia... la gran diferencia...?  La plusvalía social.

¿Qué es la plusvalía social? : conocimiento, esfuerzo, reparto.

¿Donde comienza?: en las decisiones.

¿Por donde discurre?: por las personas, en primer lugar, y por los mecanismos de la cultura, la producción, y la distribución.

¿Somos un país culto?: NO ¿Por qué? Porque tenemos cinco millones de desempleados y personas que cobran millones de euros al jubilarse.

Porque tenemos un 22% de economía sumergida.

Porque una parte de la sociedad quiere "llegar" al bienestar -antes de hacer el esfuerzo- sin saber que sale del esfuerzo y del reparto.

Porque buena parte de las decisiones "domésticas" han caído en la desidia: relación padres hijos; primacía del éxito económico sobre los valores universales; el placer como primer objetivo, insolidaridad con los objetivos sociales, etc., etc., etc.

Como consecuencia de estas reflexiones podríamos decir que, probablemente, tenemos el país que, colectivamente, hemos construido. Por lo tanto, mejorar el país pasa, inexorablemente, por la mejora colectiva. Por la mejora de la plusvalía social.




Todos los días, cada vez que nos ponemos en movimiento, nos echamos a andar sin preguntarnos con que pié iniciamos la marcha. Simplemente tomamos la decisión de trasladarnos. De ir hacia otro lugar. Unos para avanzar. Otros para retroceder.


En la mayoría de las "aportaciones" que inciden en la plusvalía social, los mecanismos, son los mismos. Unos se ponen en marcha para que la sociedad avance y otros para todo lo contrario o, como poco, para que la sociedad no se mueva "demasiado" y, de esa forma, poder conservar sus privilegios. 


De esta reflexión se deduce que las personas, y las decisiones, son los elementos básicos para caminar. No importa con que pié comiencen la ruta.


De esta deducción sacaremos otra: no importa si -hasta hoy- has votado a la izquierda o a la derecha -o a nadie-. Lo importante es si la izquierda -o la derecha- "te han llevado", si han situado a "tu" país en el lugar que te prometen habitualmente.


La respuesta, para la gran mayoría, es: NO. Y no, por eso, hay que pensar que sobran o están de más. Hay que pensar que los partidos tienen que evolucionar. Producir más -y mejor- plusvalía social.


La ruta social no es, ni más ni menos, que la planificación del futuro, colectivo, unir ideas y personas, adecuadas, para relanzar una nueva forma de creación de plusvalía social.


Por supuesto, aquí caben todas las -personas e ideas- que caminen, para avanzar colectivamente. Para ello lo primero que habrá que tener claro es que habrá que iniciar nuevas estructuras socio-políticas, desde la base, y que no irán a competir con las propuestas tradicionales de los actuales partidos políticos. Solo competirán por los votos ciudadanos hasta alcanzar mayorías en la base y desarrollar la ruta hacia arriba.


Esto obligará a los partidos tradicionales a un cambio, esperemos que positivo.


Hay, al menos, tres propuestas -que incluiremos en la plataforma social- en las que una fuerte mayoría social podría dar fuerza irreversible a este cambio.

(2) Continuará

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